Eólica marina

Las instalaciones eólicas marinas presentan características diferenciadas ventajosas frente a las instalaciones en tierra

Las instalaciones eólicas marinas presentan características diferenciadas ventajosas frente a las instalaciones en tierra, principalmente:

El recurso eólico existente en el mar es superior que en las costas próximas.

Por su propia ubicación mar adentro, el impacto visual y acústico es menor que el de los parques eólicos en tierra, lo que permite un mayor aprovechamiento del recurso eólico existente, con máquinas más grandes y la utilización de geometrías de pala más eficaces. Igualmente, la menor rugosidad superficial en el mar favorece la utilización de menores alturas de torre.

Supone una mayor creación de empleo en las fases de construcción, montaje y mantenimiento, debido a la mayor complejidad durante la instalación y explotación.

Posibilidad de integración en complejos marinos mixtos.

Sin embargo, estas instalaciones marinas tienen también importantes desventajas respecto a las terrestres, que están limitando su desarrollo: inexistencia de infraestructuras eléctricas; condiciones ambientales más severas; evaluación del recurso eólico más compleja y cara; y sobre todo, sus mayores ratios de inversión y gastos de explotación, necesitando tecnologías específicas para la construcción y cimentaciones, transporte y montaje en alta mar, tendidos de redes eléctricas submarinas y tareas de operación y mantenimiento.

La potencia unitaria de los aerogeneradores en el mar es superior a la de las turbinas en tierra. Mientras en tierra, por limitaciones asociadas a la orografía y al transporte, se han consolidado potencias unitarias en el entorno de los 3 MW para los aerogeneradores, con una clara tendencia a aumentar el diámetro de rotor para un mejor aprovechamiento de los emplazamientos; en el mar los nuevos desarrollos de parques eólicos marinos están compuestos por potencias unitarias superiores a los 5 MW, existiendo prototipos de hasta 10 MW de potencia.

La profundidad media de los parques eólicos marinos existentes en el mundo al finalizar 2016 (en su mayoría, en los mares del Norte de Europa) es inferior a los 25 m. Con carácter excepcional, algún parque comercial puntual supera ligeramente la profundidad de 45 m - 50 m, que puede considerarse como el límite batimétrico para la tecnología actual, y para la práctica totalidad de los parques eólicos comerciales que se pongan en España hasta el año 2020.

Posiblemente, el mayor desafío de las instalaciones mar adentro sigue siendo reducir los costes de las cimentaciones, de las que existen distintas variantes: monopilotaje, trípode, de gravedad y flotante. Las de monopilotaje son las más utilizadas para aguas de profundidad media (hasta 25 metros), las de gravedad para profundidades pequeñas (de menos de 5 metros) y las de trípode para mayores profundidades (hasta 50 metros). Por su parte, la viabilidad comercial de las plataformas flotantes para la implantación de aerogeneradores en aguas profundas es todavía una incógnita, si bien ya existe alguna instalación experimental que ha demostrado su viabilidad técnica.

Energía eólica, aerogenerador